MUGAK 2025: Exposición Eu-topías, Ou-topías
Dentro del programa de la Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi Mugak/ 2025.
Una exposición colectiva que nos invita a pensar sobre el poder transformador de la utopía.
Esta no es una exposición documental, no es un archivo que recorre la Historia de las utopías, sino un espacio para reflexionar sobre el poder creativo de la utopía, su naturaleza elusiva o de escape, pero también su capacidad regenerativa y reconstructiva. Una propuesta que muestra el potencial y la fuerza evocadora y transformadora de la pulsión creativa, pero también advierte sobre el peligro que supone hacer realidad estas ideas.
La utopía es, en sí, un modo de ver y entender la realidad en el contexto en el que surgen las doce obras que conviven en esta muestra. Una exposición coral que nos invita a relacionar el pensamiento y la obra de seis arquitectos y tres artistas de renombre internacional, así como la de equipos interdisciplinares que proponen nuevas utopías colectivas a partir de la inteligencia artificial o de algoritmos que favorecen el diseño colaborativo entre personas y máquinas.
Una exposición que nos impulsa a repensar el sistema de relaciones sociales y la arquitectura, o el espacio que lo favorece o lo imposibilita.
Una exposición que no ofrece respuestas, aunque sí nos invita a formular preguntas sobre el futuro que queremos construir.
“La exposición se inspira en la obra Historia de las Utopías del historiador y urbanista Lewis Mumford. En ella, el autor ofrece un balance crítico del pensamiento utópico, evaluando tanto sus aportes positivos como sus debilidades y cargas negativas, y reflexiona sobre su impacto en la búsqueda de un futuro mejor.
Mumford distingue dos maneras de entender el pensamiento utópico: una orientada a la evasión —las llamadas utopías de escape— y otra centrada en la reconstrucción”, destaca la comisaria Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi Mugak/ María Arana.
Buenos lugares en ninguna parte
En 1516, Tomás Moro publica Utopía, obra en la que aparece nombrado por primera vez el término, destinado a marcar la imaginación política de los siglos posteriores. Moro juega con un doble significado: eutopía, el “buen lugar”, y outopía, el “no lugar”. En esa tensión se abre un horizonte donde el deseo de un mundo mejor, se entrelaza con la imposibilidad de señalarlo en un mapa.
En New Baylon (Nueva Babilonia) de Constant, Juan Pro retoma esta dualidad y la plantea como el núcleo mismo del impulso utópico: la proyección de un lugar mejor que, precisamente por no existir, se convierte en motor de imaginación y cambio.
Esta idea conecta con el recorrido histórico trazado por Lewis Mumford en Historia de las utopías, donde afirma que la historia de las utopías es, en cierto sentido, la historia del mundo.
Según Mumford, muchas utopías nacen como rechazo al contexto social y cultural de su tiempo y se presentan bajo dos naturalezas principales: las utopías de escape, que huyen de la realidad, y las regenerativas, que buscan transformarla.
Además, advierte sobre la peligrosa cercanía entre la distopía y la utopía realizada: cuando el ideal se encarna, corre el riesgo de degenerar en su opuesto.
En la actualidad, las utopías parecen haber caído en descrédito. El pragmatismo dominante limita el espacio para imaginar futuros mejores, y la distopía se ha instalado como escenario habitual de nuestras realidades. Sin embargo, la utopía sigue siendo una herramienta crítica y poderosa, capaz de inspirar transformaciones y motivar cambios sociales, así como de ofrecer un espacio de experimentación para la arquitectura.
No debemos olvidar los peligros que existen en un tiempo poco abierto a lo utópico. Como recordaba Paul Ricoeur, una sociedad sin utopía es una sociedad sin propósito. Por eso, frente a la resignación distópica, la utopía permanece como un ejercicio vital: un no lugar desde el cual imaginar futuros mejores.
Accede al dossier de la exposición aquí.